Y como dice la canción , Punta Arenas va quedando atrás. Nos trasladamos hasta Puerto Natales, mas que puerto es una ciudad típica del sur chileno, como Curacautín o unos cuantos puntos menos que Victoria en lo que a tamaño de refiere.
Debo destacar lo que hace un equipo cuando es motivado adecuadamente. Como buen guía, lanzo mi arenga “Señores, si la pega sale antes, hay viaje a Torres del Paine” . Entonces, lo que estaba programado para cuatro días se hizo en dos.

Cueva del Milodon, bordeamos lago del Toro, cruzamos río Serrano, y tras una curva del camino, Los Cuernos del Paine con un día extrañamente maravilloso, mucho sol, solo algunas nubes altas, y como compañero de siempre, el viento, que a veces no nos dejaba avanzar a mas de treinta kilómetros por hora. Llegamos hasta un maldito puente que no daba el ancho de la camioneta, nos dejo siete kilómetros antes del objetivo propuesto, aquí vuelvo al principio, como los eche de menos, recordando como después de horas de viaje el Dark Team se mantiene entero y aperra hasta morir. Los milicos a poco andar tiraron la toalla, solo uno de ellos me acompaño en el trecking a la base de las torres, aunque por la hora , el viento que a ratos obligaba a tirarse al suelo y mi compañero que estaba un tanto pa la corneta, solo pudimos alcanzar hasta el albergue chileno ( la parte mas larga de camino a la base). Mientras volvía sobre mis pasos, el pensamiento era de : “con un solo Dark mas, esto sale”. Pese a todo, el viaje, los paisajes, la fauna y las sensaciones demasiadas para un solo día.
Regresamos a Natales, al otro día asado de despedida en un casino del regimiento, karaoke y mucha buena onda, cerramos el ciclo. Comienza el jueves, las coordinaciones necesarias para que una parte vuelva a Punta Arenas a tiempo para el vuelo, y los otros rogando para que amaine el temporal de viento que impide al Evangelistas atracar. Hora de embarque programada 20:00 horas, el viento cesa a las 19:00. Todo se ha transformado en carreras, bajar rápido la carga y subir rápido a todo y a todos. Son las 23:00 horas, y el viento nuevamente se hace sentir, al punto que veo pasar volando un tambor metálico, de esos para 200 lts. La cubierta esta mojada, embarcamos la camioneta a la carrera y algo asustados, la enganchan y como podemos pasamos a nuestras literas, a esa hora una bendición, alejadas del frío y el viento. Como la suerte acompaña a estos viajeros, y por alguna extraña razón, de la litera proleta, paso a cabina con baño privado, con vista al mar y otros pequeños lujos muy apreciados en el mar, sobre todo cuando se aproxima el paso por el temido Golfo de Penas, pueden ser 12 horas de navegación a mar abierto y con olas que hacen que este barco se parezca a uno de nosotros intentando una ruta 14.A.

El Golfo de Penas se ha portado bien, el movimiento en mar abierto es fuerte pero cadencioso, y el desplazamiento en cubierta parecido a cuando estamos arriba de la pelota ( se que todos entienden la analogía). Los turistas, tal vez por efectos de la pastilla para el mareo o la tomatera de anoche duermen y no hay casi nadie moviéndose, el barco parece plaza de pueblo en domingo. Afuera el día soleado y con una suave brisa marina algo fresca, hace que la tarde sea muy agradable. Como en toda la travesía por barco, el tiempo carece de sentido, no hay prisa, no hay compromisos, importa solo algo a la hora de comer, y en esto tampoco es necesario ser esclavo de un reloj, todo se avisa por los altoparlantes. Aprovecho el rato de soledad para escribir rodeado de mar, sin mas ruido que las olas rompiendo en el casco, demasiada paz para un santiaguino. Pero la disfruto, se que será difícil por un buen tiempo volver a hacer algo como esto. Ya han pasado casi dos semanas dejándome en el limite justo antes de empezar a extrañar personas y lugares.




La travesía continua rumbo norte, acercándonos a destino, aún nos restan bastantes horas y otro paso de navegación complicado, el Golfo del Corcovado. De ahí, la calma dada por el canal que pasa entre el continente y la isla de Chiloe. El desembarco en Puerto Montt esta previsto para las primeras horas del lunes. El resto del viaje a Santiago... trivialmente carretero, sin escalas, con solo la motivación de llegar pronto a lo cotidianamente conocido.
